16 ene. 2017

La cocina del Gregorio Marañón sufre graves deficiencias

La cocina de hospital público Gregorio Marañón, que sirve los menús de los pacientes, sufre graves deficiencias, según denuncia el sindicato UGT. Los trabajadores reclaman que su reforma, ya que las instalaciones cuentan con 16 años y han quedado “claramente obsoletas”. Además, piden que se contrate a más personal ya que “muchas tareas quedan sin realizarse” y una mejor planificación. Por este motivo, 150 raciones terminan en la basura a diario, de media, según el sindicato. La Comunidad alega que se cumplen las normativas higiénico-sanitarias y que se producen incidencias derivadas del elevado volumen de trabajo de la cocina de un gran hospital. Por el momento, no hay plan para su reforma. 

Temperatura excesiva en la cinta de emplatado, problemas de la climatización en la cocina, 50 kilos de judías blancas y 23 san jacobos a la basura una vez cocinados, carros que se estropean por falta de mantenimiento, reclamaciones de pacientes, una cucaracha en un carro del servicio de urgencias, desayunos sin preparar, 85 litros de salsa de cava de la cena de Nochebuena al contenedor, falta de boles en el departamento de urgencias… Son solo algunas de las incidencias que los trabajadores del Marañón han denunciado a la dirección del hospital público, donde trabajan 7.408 profesionales. 

En la cocina 42 trabajadores preparan unas 3.500 comidas y sirven unos 1.400 comidas diarias. De esos 42, 21 son cocineros, aunque debería de haber 22, según uno de los profesionales de la cocina del hospital. “Solo la mitad estamos fijos y hemos llegado a ser 17. A raíz de esto hemos protestado”, explica un cocinero que prefiere no dar su nombre. “Las instalaciones son muy viejas y hay falta de mantenimiento”, denuncia. “Es una cocina con un ritmo de trabajo muy alto y hay una clara falta de liderazgo, de gestión y de planificación”, prosigue. No en vano, se tiran 150 raciones de media, según el chef que denuncia que “demasiada comida” acaba en el cubo de la basura. “Aunque hay que preparar un 10% al alza, claramente las producciones no están ajustadas”, añade el cocinero. 

Arreglan y traen maquinaria que no se ajusta a las necesidades de la cocina, que es muy peculiar. Además, “la dirección se comprometió a cambiar el lavaplatos, que está roto y ahí sigue”. Otro de los problemas que registra la cocina es la cinta de emplatado, donde no se puede superar los 12 o 13 grados. “Cuando se supera, hay que pararla y supone una carga extra de trabajo”, concluye el trabajador. 

La Comunidad explica que la cocina funciona con normalidad y cumple la normativa higiénico-sanitaria. “En la actividad diaria se producen algunas incidencias derivadas del elevado volumen de trabajo de la cocina de un gran hospital, pero que se subsanan en los controles existentes en la propia cocina y que en ningún caso afectan a la calidad de la comida que se sirve a los pacientes”, aclaran. 

La Administración aclara que las incidencias en los carros se reparan de forma inmediata y que la vajilla que no queda completamente limpia con el proceso de lavado habitual se somete a un segundo proceso de limpieza. “La temperatura de la cinta de emplatado cumple la normativa UNE-AENOR y no se desperdicia comida”, según la Comunidad. 

En algunas de las cuestiones relacionadas con aspectos de salubridad en la cocina la aparición “se controla minuciosamente tanto en la elaboración como en el emplatado de los menús.” También se ha hecho un proceso extraordinario de desinsectación preventiva, además de los habituales, cuyo informe establece que no hay problemas, según la Administración. 

En los últimos meses los trabajadores del hospital denunciaron que muchos de ellos se están viendo obligados a compensar la falta de plantilla trabajando más días de los que les corresponden. En octubre, la administración les debía 26.035 días libres correspondientes a 2015, según un informe de UGT. El sindicato denunció entonces que el hospital carece de un sistema informático de control horario y que su política de empleo no contempla “contrataciones por sustitución de baja”. Además, el hospital estuvo sin agua caliente ni calefacción durante varias horas en la madrugada del 24 al 25 de diciembre.

Fuente: El País